La utopía del pequeño Jacobo

Utopía en un señal de tráfico.

(microcuento)

 

En una barbacoa, la madre de Jacobo le reprendió: “más te vale aprender a llevarte bien con tu hermano, que te acompañará toda la vida”.

A todo eso, incidió el tío de Jacobo, que era testigo de Jeehova, había que añadir que el mundo en general sólo podía funcionar si los hermanos además se entregaran a los mandatos de Dios. El padre de Jacobo, liberal convencido, le explicó entonces que no, que en realidad no había otra manera de hacer funcionar el mundo que no fuera mirar cada uno por su negocio. Su hermano mayor, Lucas, anarcoprimitivista acérrimo, se unió a la discusión y le predicó la vuelta a la naturaleza y el estilo de vida nómada como única posibilidad; y el vecino, Marcos, un alemán con una sonrisa milenaria y bondadosa, dio un golpe en la mesa y dijo que en ese mismo momento iba a salir por una versión en comic del Manifiesto Comunista de Karl Marx. Pero Jacobo renegó del manifiesto y consiguió arrancarle una risa a su madre, y solamente a su madre, cuando sentenció con una sonrisa pícara: “Creeré en todas esas cosas cuando aprendan a llevarse bien entre ellas”.

 

¿Qué te hace pensar el microcuento? Las ideologías es un asunto espinoso. Son necesarias para dar rumbo al mundo, pero pueden derivar en extremismos.
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