Promesa de año nuevo

Para año nuevo Jacobo se juró amor eterno.
Pero en primavera le dijo a su abuelo:

—Me gusta esa chica.
—¿Para una noche o para toda la vida?
—Me gustará toda la vida. Lo de la noche no depende sólo de mí.

Tuvo suerte con la muchacha y en verano se quisieron a rabiar. Se quitaron la ropa, la piel, los prejuicios, los miedos y al final el ego.
¿Y qué quedó?
Para otoño sólo quedaron entrañas esparcidas por el suelo, una historia terrible. Quizá se quisieron demasiado.
El invierno cubrió todo de nieve, hasta que Jacobo decidió resucitar y se prometió amor eterno para año nuevo.
Y el amor es eterno, pero tiene sus estaciones.

 

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