Mundos hermanos

(microcuento)

 

La luna. Hay quien la confunde con un queso; yo, con un planeta azul que se ha quedado sin atmósfera, apaleado por las guerras y llena de cráteres. Anoche la volví a ver. Pero estaba turbia. Cada vez más turbia. Su blanco y su azul y su gris se inflaron y entremezclaron. Poco después sentí la humedad de la noche acumularse sobre mi piel. Era la lágrima, que había visto formarse en el ojo de la luna, deshaciéndose en un relente microscópico sobre nosotros.

 

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