Flipar: el deber del escritor

Para quién no me conoce: soy sueco, soy soltero y soy escritor amateur, uno que lleva el último mes y medio luchando con y contra las pruebas de acceso para un curso de guionistas. Mañana es la prueba final y me comen los nervios.

Sólo entran 16 personas en toda Suecia y con frecuencia estos son escritores, directores o guionistas establecidos entre otros variantes de divinidades creadoras. Pero todos los años se cuelan dos o tres afortunados que no tienen más currículum que una foto bonita acompañada por los datos de contacto, como yo. Este año, igual que el anterior, estoy entre los 36 finalistas y mañana es el día. Mañana dos guionistas profesionales despellejarán un proyecto de guión mío, en mi cara, para ver si hay chicha debajo. Mañana me entrevistan.

Esta tarde fui a un taller sobre escritura creativa para guión que daba una de mis entrevistadoras: Zara Waldeback. Quería dejarme ver y mostrar mi interés, pero también fui porque me apasiona la técnica narrativa, sea cual sea su variante. Pero lo más gratificante fue saborear, por unas breves horas, la sensación de estar rodeado por gente que sufre los mismos ardores creativos que yo.

Hoy aprendí muchas cosas y el titular de este post las resume todas. El taller era un pequeño resumen del último libro de Waldeback “The creative screenwriter” (El guionista creativo) que resulta ser un instrumento magnífico para combatir al archienemigo de todo escritor: el bloqueo creativo. Es increíble lo que se puede hacer con ejercicios tan sencillos como los que siguen:

  • Mirar un objeto al azar, obligarse a escribir 5 ideas relacionadas en medio minuto, luego hacer lo mismo con otro objeto. Gastar otros 30 segundos intentando cruzar estas ideas, seguro que sale algo.
  • Recordar el acontecimiento que más nos ha marcado este día. Aunque pueda parecer una tontería, si indagamos en por qué nos marcó es posible que alguna idea brote.
  • Coger una historieta cualquiera, nuestra o ajena, y jugar en nuestra mente con cambiar elementos de la misma. Cambiar las características del protagonista, cambiar al protagonista, cambiar al antagonista, cambiar el contexto, cambiar género narrativo o cambiar el final.

No creo que dedicáramos más de 20 minutos en total a jugar con este tipo de ejercicios. En esos minutos he sacado la idea inicial para un par de microcuentos, un corto publicitario y otras varias para guardar en el almacén. En un ejercicio en concreto nos imaginábamos una guardería en posesión de un secreto. Inventar el secreto era cosa nuestra, claro. Aquí mi cerebro despegó definitivamente y no volvería hasta la noche. Sospecho que me dejé influir en demasía por una novela sobre posesiones diabólicas que estoy escribiendo y, si me hubiera atrevido a compartir mis ideas, creo que las mujeres de la sala me hubieran deseado una muerte virgen. Una pena, quizá el “Gore de guarderías” como subgénero permanezca para siempre como una joya por descubrir. Quizá nunca veamos al niñito Jesús con motosierra y sonajero matando bebés zombis en la gran pantalla… Me pregunto si Rouco Varela, arzobispo de Madrid, ahora que están en plena campaña por el exorcismo y en contra del aborto, accedería a financiar la producción. Si los bebés zombis fueran fruto del aborto, seguro que habría película. Quizá incluso de género documental.

 bebe-demonio

Salí del aula habiendo alcanzado la evasión perfecta que nos encanta a los escritores. Dejar el automático puesto para que nuestro cuerpo atraviese las calles de Estocolmo mientras nosotros nos refugiamos en un mundo mejor, un mundo cargado de ideas, sentimientos y letras. Y Jesusito.

Para ir cerrando el post; mañana toca la entrevista. Se me ha ocurrido un argumento imposible de resistir para cualquier docente que se precie como tal. Yo voy a volver año tras año a estas entrevistas y en cada ocasión me encontrarán más instruido en las artes narrativas que en la anterior. Que me cojan es sólo una cuestión de tiempo, así que, ¿qué es mejor? ¿Admitirme ahora que tienen para enseñarme o desperdiciar una plaza futura en alguien al que le quede poco por conocer?

 

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