Dios es inmortal

A partir de Darwin, la ciencia arrebató al Señor la creación del hombre. Un siglo después, con Einstein, dejó a Dios fuera del espacio y del tiempo. Faltó poco para que Crick, Watson y Wilkins también le quitaran el código de la vida con el descubrimiento del ADN. Ahora corre el año 2.855 y la histórica discusión entre la ciencia y su milenario enemigo, el cristianismo, está a punto de alcanzar su fin. La ciencia acaba de encontrar la última de sus respuestas; el Universo se ha quedado sin misterios por resolver. Sin embargo, el cristianismo luce sano y vigoroso como nunca. En una entrevista preguntan al Papa San Pedro II de dónde saca su fe para seguir y él, con una amplia sonrisa, la sonrisa del vencedor, responde:

―Por fin se le agotaron las pilas a la ciencia y sólo pudieron probar que Dios no tenía nada que ver con este Universo. Eso no implica que no exista.

Agradezco cualquier opinión o comentario sobre el microcuento. Personalmente no creo en Dios, pero la “idea de Dios” o la de entes imaginarios superiores apareció en la tierra casi a la par que nuestra inteligencia y luego evolucionó con ésta. La “idea de Dios” es como un ser vivo, en el sentido de que se reproduce, evoluciona y se preserva como si tuviera sentido de supervivencia. Y es un ser que lucha por controlar su entorno -nosotros-, de la misma manera que lo hacemos nosotros con el nuestro. Quizá conforme descubramos otras inteligencias por el Universo nos encontremos con otras ideas de dioses. Quizá les contagiemos con la nuestra. Es posible que Dios sólo nos esté usando como vehículo para expandirse por todo el Universo y convertirse en ese ser omnipresente y omnipotente que desea ser ¿Vosotros qué pensáis?

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