Lo que hace bajar una mañana a las urnas…

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Lo que hace bajar una mañana a las urnas… En las últimas elecciones en EEUU el poder se gastó más de mil millones de dólares en controlar las elecciones. En las próximas se gastará más. Quizá en parte se deba a que nos volvemos cada vez más conscientes. Quizá la información fluye cada vez más libre y nuestras almas con ella son más caras de atrapar.

Lo que hace bajar una mañana y esperar unos minutos de cola… Multiplica el poder de cualquier movimiento social, hace que nuestros gritos sean escuchados dos veces y que un desalojo sea parado antes de siquiera plantearse. Porque cuando la lucha se transforma en votos, el político inclina la cabeza o desaparece.

Lo que hace depositar un papelito en una urna una vez cada cuatro años… Incluso el voto que se bate entre ir a Ciudadanos o al PP. Sí, han leído bien. Quizá las diferencias entre estos partidos sean muy pequeñas, pero a la larga pueden traducirse en miles de desahucios más o miles menos. Diez años con un sistema sanitario con un pelín más de recursos y un pelín más eficiente significa miles de diagnósticos recibidos a tiempo. Y eso que detesto ambos partidos. En EEUU también hay dos partidos muy parecidos y detestables, pero si hubiera gobernado el otro durante la primera década del S.XXI probablemente se hubiera evitado la invasión a Irak y un millón de personas seguirían respirando. Si en esa época en España no hubiera gobernado el PP jamás habría ocurrido el 11M. Lo que hace bajar una mañana a las urnas…, y eso que aquí hay más donde elegir que nunca.

 

 

 

Por qué se ahogan en el Mediterráneo cuando el avión es más barato y seguro

Muchos de los ahogados son refugiados, gente que escapa guerras y dictaduras. La Unión Europea permite el asilo de estas personas; sin embargo, si una persona llega a Europa por avión sin Visa y sin poder mostrar ser un auténtico refugiado, la Unión Europea fuerza la línea aérea de hacerse cargo del viaje de vuelta. Leer completo.

La fantasmita

Itziar no era la niña más guapa del mundo. Su pelo rizado y moreno apuntaba en cualquier dirección y se le pegaba en la cara. Su piel era tan pálida que se podría colorear con lápices de colores. Pero, como todos los niños, contaba con facciones redondeadas y ojos gigantes, unos rasgos que doblegaban voluntades y anteponían sus pequeños intereses a los de las personitas un poco más grandes. Y ella lo sabía muy bien. Leer completo.

Camina como los hombres

Tuve que aprender a caminar como los hombres. Cuando tenía cuatro años, mi madre, que bien sabía lo bruto que su marido podía ser, logró convencerle para que la dejara buscar ayuda externa. Me vieron varios especialistas pero lo único que sacamos de ellos era un montón de caramelos para que dejara de llorar, porque tanto mis músculos, como mis huesos y mi cerebro estaban perfectos. Leer completo.

Perdonar no es fácil

Atraído por la sabiduría de Oriente, un exsoldado israelí llega a Mumbai para visitar a un renombrado maestro hindú. Nada más recibirle, el maestro —un anciano semidesnudo y envuelto en rastas— le pide que tome asiento en el suelo en frente de él, mientras echa humo de pipa por la nariz como un dragón. «¿Qué peso cae sobre su consciencia?», pregunta al soldado. Leer completo.